Según estudios realizados, un hombre adulto pierde cerca de un miligramo de hierro al día, mientras que las mujeres en edad fértil, cerca de 2 mg. En un primer momento, las cantidades de hierro ingeridas con la alimentación compensan el desgaste del organismo.
Sin embargo, durante la gestación se hace necesario reforzar las reservas de este mineral. Y es que las necesidades se duplican, ya que constituye un oligoelemento esencial para el transporte de oxígeno entre la madre y el niño. No obstante, también hay que abastecer las reservas que va a utilizar el bebé durante sus primeros días de vida.
Fuente: Bebes y Embarazo












