Sanz señaló que los cabellos finos requieren productos específicos, ya que “la humedad los apelmaza, el sol los deja ásperos y el aire caliente del secador, completamente deshidratados y con las puntas abiertas. Hay que estar siempre pendiente de sus múltiples necesidades”, afirmó.
En diálogo con Salud y Bienestar contó que “esto les sucede por su escaso poder de respuesta ante los agentes externos, debido a su estructura (su diámetro es un 20 por ciento más pequeño que el de un cabello normal), que no actúa como escudo protector y necesita, por tanto, productos específicos que la aíslen formando sobre ella una película que, además, le otorgue más grosor”.
Este tipo de pelo no soporta bien las técnicas mecánicas de peluquería y a veces, ni siquiera la coloración (son preferibles las tinturas sin amoníaco). “Ante esta perspectiva, conviene decantarse por el uso habitual de una serie de productos que, desde el lavado hasta el peinado, les otorguen volumen y fuerza”.
Sanz recomendó peinar los cabellos largos y finos en varias direcciones, “de modo que queden completamente desenredados y sin nudos. Como son tan frágiles, no hay que verter el champú directamente sobre ellos, sino en la palma de la mano, para hacer una emulsión antes de llevarlo al cabello”.
Además indicó que “conviene secarlos antes de seguir cualquier otro tratamiento posterior. Nada de frotar el pelo de forma agresiva, hay que eliminar la humedad presionándola con las palmas de las manos”.
Suavizante y acondicionador
Respecto del acondicionador, la estilista aconsejó uno de tipo hidronutritivo que actúe sobre la cutícula y la corteza simultáneamente. “Además, aporta suavidad, brillo y en especial, volumen”.
Una cantidad del tamaño de una nuez si son cortos y el doble si son largos. El truco está en repartir el producto homogéneamente y después, enjuagar el pelo asegurándose que no queden restos.
Lavado y baño de nutrición
Sanz aconsejó el lavado día por medio y recordó que “la frecuencia no debe ser diaria”. Con relación a la nutrición, este tipo de pelo requiere un baño cada 10 o 15 días. “El producto debe administrarse de forma periódica y como tratamiento de choque en las épocas en las que el cabello está seriamente castigado”.
La nutrición se encarga de reconstruir la parte exterior, la cutícula y la capa hidrolipídica, que son las más perjudicadas. Ayuda a que el pelo refuerce sus defensas naturales y a que recupere la fibra y la densidad, dándole más cuerpo y volumen. “La nutrición se encarga de reparar y reconstruir instantáneamente el corazón de la fibra en las zonas dañadas. Pero también se puede alternar con una ampolla que sirve para reforzar la cohesión del cemento intercelular reparando y protegiendo las escamas de las agresiones externas.
Se debe aplicar después de haber eliminado la humedad del cabello con una toalla. Hay que usar la dosis justa y esperar de cinco a 15 minutos, dependiendo de cada producto, hasta hacerla desaparecer por completo con abundante agua.
Pero además, la estilista destacó que “para terminar con un cuidado absoluto, se pueden aplicar polímeros concentrados que suavizan el cabello y previenen las puntas florecidas”.
Paula Sanz atiende en su salón de calle México 370. Teléfono: (0343) 4228321